La llegada de un bebe cambia la vida de toda la familia, en especial la de los niños de la casa. Te contamos qué suele necesitar el hermano mayor en esta etapa y cómo acompañarle sin exigirle que crezca antes de tiempo.
Cuando llega un nuevo bebé a casa, todo cambia. Nos pasamos meses preparando ese cambio, tratando de anticipar todo lo que viene para que no nos pille por sorpresa.
Ya éramos padres, así que en cierto modo, nos sentimos expertos en este mundo de la maternidad, y de alguna manera pensamos que no va a ser demasiado nuevo todo lo que viene. Después, te das cuenta, que si eres primerizo: Ahora tienes un hijo mayor, que no sabe lo que significa ser hermano mayor (y tú tampoco).
Conoces a tu niño, y pensamos que no va a cambiar su forma de ser o su forma de actuar, en el mejor de los casos, preparas el primer día de visita al hospital con los consejos que has leído:
- No tener al bebe en brazos,
- Acercarte junto a tu hijo a la cuna,
- Ofrecerle un regalito “que le hace el bebé”.
Pero estos cambios continúan en el tiempo, y lo difícil aún está por llegar.
Y es que la verdadera dificultad suele estar en la nueva rutina para todos. Porque aquello que viviste hace un par de años, de repente vuelve a ser toda una novedad.
Con el paso de los días, el cansancio acumulado, las nuevas rutinas, el día a día y la saturación, es cuando llegan los “ya eres mayor” “ahora tienes que ayudar” “tú ya sabes hacerlo solo”
Intentando encontrar un poco de independencia en tu hijo que pueda darte un pequeño respiro en esta maravillosa odisea de la bimaternidad.
Y es cuando nos damos de bruces, viendo que el hermano mayor nos necesita tanto o más que el nuevo miembro de la familia.
El hermano mayor sigue siendo pequeño
Existe una tendencia natural a pensar que el hermano mayor va a continuar siendo autónomo si ya lo era o incluso que lo será más por el simple hecho de sentirse mayor.
Sin embargo, la realidad suele ser muy distinta.
Antes quizá ya andaba sin carrito, jugaba solo durante ratos o comía sin ayuda. Pero en esta nueva rutina de vida, con la llegada de un nuevo bebé y la necesidad de repartir atención, tiempo y abrazos, la historia cambia bastante.
En muchas ocasiones vuelve a pedir ayuda en cosas que ya hacía solo.
Y es ahí cuando debemos recordar que ninguno nace sabiendo cómo gestionar este cambio. Ni mamá, ni papá, ni quien acaba de convertirse en hermano mayor. Todos estamos aprendiendo a ser una familia de cuatro.
¿Cómo?
Entendiendo que, aunque necesite ayuda, sólo será temporal. No es un retroceso, es simplemente una forma de buscar seguridad en una etapa de grandes cambios.
Tendemos a globalizar, y a pensar que “es para siempre” pero si le apoyamos, y le damos la atención que necesita, volverá de nuevo a la independencia anterior.
¿Qué suele necesitar emocionalmente en esta etapa?
Cada niño vive la llegada de un hermano de una forma diferente, pero hay algunas necesidades que suelen repetirse.
Necesita comprender que no tiene que competir por el cariño de quienes le rodean.
Y, sobre todo, necesita saber que puede seguir siendo pequeño.
Estas son unas palabras muy bonitas, pero ¿Cómo podemos darle esto? Mirándole con ternura, bajando el ritmo, respirando, dando espacio y a la vez estando muy cerquita. Con mucha paciencia y cariño.
Porque crecer no significa dejar de necesitar brazos, descanso o ayuda.
Cómo podemos acompañarle
No existen fórmulas mágicas, pero sí pequeños gestos que pueden ayudar mucho.
- Dedicar momentos exclusivos para él.
- Escuchar sus emociones sin juzgarlas.
- Incluirle en algunas tareas relacionadas con el bebé si le apetece.
- Respetar su ritmo y su desarrollo
A veces lo que más necesitan no son grandes explicaciones, sino sentir que seguimos estando ahí para ellos.
Nuestra experiencia como familia
La llegada del mediano nos hizo vivir muchas de estas situaciones en primera persona.
Nos dimos cuenta de que, nuestro hijo mayor nos estaba pidiendo más atención (con berrinches, enfados o celos). Nos costó entender que no nos lo estaba poniendo difícil “a propósito” sino que era algo normal y habitual. Y luchar con la gente de nuestro alrededor y con la parte de nuestra mente convencida de que ya era mayor o que tenía que ser mucho más autónomo de lo que era.
Aunque nuestro hijo caminaba, jugaba y cada día era más autónomo, necesitaba momentos de descanso, cercanía y acompañamiento.
Queríamos atender las necesidades del bebé sin dejar de respetar las suyas.
Y fue precisamente observando su día a día cuando empezamos a comprender algo que cambiaría nuestra forma de ver los paseos en familia:
El hecho de crecer no significa dejar de necesitar apoyo.
El origen de amaBABY: acompañar también al hermano mayor
Después de probar distintas alternativas, la abuela de los chicos y yo desarrollamos amaBABY convencidas de que tenía que ser posible ofrecer al hermano mayor un lugar donde descansar sin renunciar a la comodidad del bebé y a la nuestra llevando el carro.
AmaBABY nació precisamente de esto. De la necesidad de seguir acompañando al mayor durante una etapa llena de cambios sin comprometer la comodidad de llevar un único carrito ni tener que hacer grandes inversiones en nuevos carritos.
Nació de la convicción de que un niño no se convierte en hermano mayor sólo porque llegue un bebé.
Con una idea muy sencilla: encontrar formas de hacer que todos los miembros de la familia disfruten de esta nueva etapa con comodidad, calma y conexión.
Porque si algo continuamos aprendiendo, es que siempre van a necesitar brazos y que el mejor regalo que le podemos hacer en esta etapa es permitirle seguir siendo pequeño mientras crece a su ritmo.
¿Tu hijo ya no usa carrito pero se cansa durante los paseos? Descubre qué opciones existen para seguir acompañándole respetando sus necesidades de descanso en el siguiente post del Blog



